Discurso sobre el día del idioma

30 abr. 2012

El 23 del presente, la Municipalidad Provincial de Arequipa invitó a la IEP Sagrado Corazón de Jesús (institución donde laboro) a la ceremonia por el día del idioma, en el parque Miguel de Cervantes Saavedra (también conocido como parque: Quijote de la Mancha, ubicada a espaldas de la Facultad de Sociales de la UNSA). Asistimos con las escoltas y el cuarto grado de secundaria. Estuvo presente, entre otras autoridades, el cónsul de España. Nuestra estudiante, Marjorie Valeshka Zúñiga Manrique, recitó estupendamente una composición en homenaje a Cervantes y yo estuve a cargo del discurso central, el cual, reproduzco a continuación:

Para mí es un honor el haber sido invitado para hablar sobre la celebración del día del idioma, la fecha más importante para un hispanohablante.

La Real Academia Española de la Lengua estableció que el 23 de abril de cada año, se celebre el día del idioma, para conmemorar la muerte del máximo representante de nuestras letras, don Miguel de Cervantes Saavedra.

Por este motivo, en esta efeméride, es pertinente rendirle un homenaje en todos los países donde se habla español.

¿Qué es el idioma? Esta palabra de procedencia griega significa la manera de expresarse. Comunicar nuestras ideas, nuestros pensamientos y lo más importante: nuestros sentimientos. El mejor invento del ser humano.

Sabemos que el lenguaje se comporta como un ser viviente: nace, crece, se reproduce y muere. Nuestro idioma no es la excepción. ¿Cuáles fueron sus antecedentes?

Los celtas y los griegos, antiguos pobladores de la península ibérica, fueron sometidos por el imperio romano. A esta región le llamaron Hispania. Por lo tanto, el lenguaje que predominó fue el latín vulgar.

A comienzos del siglo V, con la caída de los romanos, llegaron los visigodos, pueblo bárbaro de origen germánico, los cuales tomaron el control político y militar de la península. Sin embargo, los visigodos en vez de propagar su lengua, adoptaron paulatinamente la cultura hispanorromana.

Posteriormente, diversas tribus de Arabia, convertidas al islamismo, se unieron y se apoderaron del sur de España. Esta ocupación, que duró 7 siglos, influyó notablemente en la cultura y la lengua de España. Aunque la lengua árabe no pudo desplazar a la latina, aportó más de 4000 palabras.

Los reinos de Castilla y Aragón lideraron la expulsión de los árabes. De esta manera se formó la futura España.

Con el descubrimiento de América, el usufructo convierte a España en un imperio. En este contexto nace don Miguel de Cervantes Saavedra. Probablemente el 29 de septiembre de 1547, en Alcalá de Henares. Aunque no se sabe con certeza su fecha y lugar de nacimiento, pues no existe ningún documento que lo sustente.

Cervantes fue el sexto de siete hijos. Sus padres fueron: Rodrigo de Cervantes y Leonor de Cortinas.

Aunque su padre no fue persona de gran cultura, se preocupó por la educación de sus hijos; por ello, el escritor fue un lector precoz. Ingresó en el flamante colegio de los jesuitas. Sus dos hermanas sabían leer, actividad poco usual en la época, aun en las clases altas. Sin embargo, la situación económica de la familia fue constantemente precaria.

En 1571, participa en la batalla de Lepanto contra los turcos. Fue la gloria que marcó a Cervantes quien relataría luego, en la primera parte del Quijote, las circunstancias de la lucha. El enfrentamiento inutilizó para siempre su mano izquierda y como timbre de gloria le valió el apelativo de «el manco de Lepanto». Por cinco años estuvo privado de su libertad.

A Cervantes no le sonrió el amor. En una relación eventual tuvo una hija: Isabel a la que reconoció. Luego, a los 37 años publica su primera obra importante, La Galatea, meses después se casa con Catalina de Salazar, matrimonio que sólo duraría dos años.

En 1605, a los 58 años de edad, publica su inmortal obra: El ingenioso hidalgo don Quijote de La Mancha. La fama fue inmediata, pero los efectos económicos apenas se hicieron notar. Excepto por su mecenas, el conde de Lemos, quien lo asistiría hasta su muerte. Fallece en 1616, en un día como hoy.

"En un lugar de la Mancha, de cuyo nombre no quiero acordarme, no ha mucho tiempo que vivía un hidalgo de los de lanza en astillero, adarga antigua, rocín flaco y galgo corredor..." Así comienza el libro más célebre de la historia de la literatura española.

Cervantes y su inmortal pareja, el Quijote, han sobrepasado los rústicos caminos de La Mancha, para ir por el mundo entero mostrando que la aventura y el idealismo enaltece, aun cuando lo interpreten tan distintas y dispares personalidades como son don Quijote y Sancho Panza.

Don Quijote, el Caballero de la Triste Figura, es un caso excepcional de humanidad que, si yerra muchas veces en la percepción de lo que llamamos realismo, anima el mundo porque lo sueña mejor de lo que le muestra la conducta pusilánime y rústica de su entorno y de su tiempo.

La locura y los desajustes de su ímpetu justiciero respecto de las mañas y decepciones que le propina esa muchedumbre plebeya con la que tiene que verse y tratar mientras camina, no hacen más que avivar en él sus propósitos de enmendar el mundo.

Por este homenaje, público presente, me parece oportuno recordarles que también nosotros tenemos la responsabilidad de preservar y enaltecer nuestro idioma: hablando, leyendo y escribiendo apropiadamente en nuestro lenguaje. Si aceptamos esta responsabilidad y la cumplimos, entonces podremos decir con absoluta satisfacción: Larga vida al idioma español. Muchas gracias.


NOTAS:
* Ilustración: Solange Esquivel Gallegos.