Yo estoy predestinado

15 nov. 2010
Por Miguel Gallegos Velarde

"Caminante no hay camino, se hace camino al andar".
Antonio Machado

¡Por algo será!, ¡así Dios lo habrá querido! son expresiones, además de otras similares, que manifiestan los mortales que creen tener un destino, es decir, dan por cierto que su futuro está resuelto independientemente de su actuación (y que ese futuro es bueno o, en todo caso, mejor que el actual).

Contrariamente, otros mortales piensan que su futuro depende exclusivamente de su voluntad. "Porque veo al final de mi rudo camino que yo fui el arquitecto de mi propio destino", nos dice Amado Nervo en su poema "En paz" (1).

Ambas posiciones son erróneas, sobre todo la primera. Pensar que algo sucede porque fuerzas sobrenaturales lo han decidido, es una posición muy cómoda. Estas respuestas esperpénticas intentan establecer una lógica: que determinadas acciones deban ocurrir para que se cumpla su destino (si sucede A entonces sucede B) o (si no sucede ~A entonces sucede B). De esta manera, no se responsabilizan de sus acciones (lo que hacen) u omisiones (lo que dejan de hacer). Lo curioso es que cuando hacen una restrospección (al darse cuenta que ha esperado vanamente que su futuro le sonría), de lo que se arrepienten mayormente son de sus omisiones, ¿por qué no lo hice?

En el segundo caso, pensar que nuestra voluntad es suficiente para lograr un buen porvenir es una posición ingenua. No todo depende de nosotros. Es más, muchas cosas no dependen de nosotros; sino de las circunstancias biológicas, psicológicas, sociales y naturales. Por ejemplo: podríamos presentar alguna enfermedad que comprometa seriamente nuestra salud. Podríamos estar seriamente afectados emocionalmente por alguna razón imprevista. Podríamos ser víctimas de un accidente automovilístico por la imprudencia de un conductor. Podríamos ser víctimas de un desastre natural. En fin, a pesar de todas nuestras precauciones, la voluntad de las personas; si no están acompañadas de circunstancias favorables, de poco servirá.

En conclusión, lector atento y perspicaz: no hay destino y tampoco uno se lo crea; sin embargo, como dice Francis Bacon: "un hombre sabio se procurará más oportunidades de las que se le presentan". Procure estar preparado pues, y cuando el momento le sea propicio, aproveche las pocas o muchas oportunidades que se le presenten.

¡Está escrito en su destino que así lo hará y que le irá muy bien! (por si acaso yo acabo de escribir eso jajaja). Disculpe que no le pueda informar acerca de su porvenir; porque como dice el sabio maestro Yoda (2): "Difícil de decir es... Siempre en movimiento, el futuro está" (3).

NOTAS:
(1) http://amediavoz.com/nervo.htm
(2) Personaje de la película Star Wars. El más poderoso maestro de los Jedi.
(3) http://www.youtube.com/watch?v=tSKtjndH4do

4 comentarios:

Anónimo dijo...

oiga me da risa si me permite dcirlo no exite destino y si exite cuando a uno lo atrpellan se acaba su destino en un segunso jaja prof miguelito

Miguel Gallegos Velarde dijo...

Me parece no leíste el artículo antes de comentarlo.

Anónimo dijo...

No creo en el destino! y lo felicito por entender esto! cada una de nuestras acciones son las qe deciden e qe acabaremos...ocual sera nuestro porvenir :)

Miguel Gallegos Velarde dijo...

Bueno... a mi manera de ver, el futuro se construye (por referirnos de alguna manera al "destino") por la VOLUNTAD; pero, sobre todo por las CIRCUNSTANCIAS. "Siempre en movimiento el futuro está". Gracias por su comentario.